lunes, 24 de mayo de 2010

Sábado, 15 de mayo de 2010.


Hoy, oficialmente, me he quedado sin un pelo en el cuerpo, salvo las cejas. Aunque a decir verdad, haberlo perdido tiene sus ventajas. Si sales de noche al día siguiente no te apesta a tabaco, no pasas calor en verano, no tienes que peinártelo cuando sales de la ducha, te ahorras una pasta en champú y lo mejor de todo es que no tienes que depilarte. Está claro que “todo depende del cristal con que se mire”.

Me ha sangrado la nariz. Algo totalmente normal según me ha dicho la oncóloga. Estoy muy baja de plaquetas y es común que se puedan producir pequeñas hemorragias. Para colmo, me he cortado el dedo mientras cocinaba y he estado sangrando un buen rato. Pero a pesar de todo, ha sido un corte leve, nada de qué preocuparse.

Me encuentro mucho mejor que ayer. Ahora empiezo a sentirme persona, puedo hablar, quiero hablar, vamos, en pocas palabras, no paro de rajar. Claro, tanto tiempo con morfina al final termina afectando. Al parecer ya no quedan restos de esa desgraciada en mi cuerpo.

Mañana os dejaré porque me voy de viaje a Cádiz. Nos vamos durante una semana, así que estaré ausente durante un tiempo. Espero que no os desconectéis y sigáis el blog, porque al fin y al cabo, de eso se trata de que lo leáis y paséis un rato divertido.

En cuanto vuelva, os seguiré contando qué tal salen las pruebas.

Un saludo a todos.

Viernes, 14 de mayo de 2010.



9.30 am

Cualquiera diría que es una hora prudente para levantarse y que he conseguido dormir en condiciones. Eso sería cierto si no fuera porque ayer me fui a la cama a las 5.00 de la mañana. Estos cortocoides me tienen con insomnio, aunque he de decir que también tengo una parte de culpa, me los tomé bastante tarde y me quedé viendo un pelícla con el Flaco que salió de trabajar a la 01.00.

Estoy desayunando y con cada bocado que estoy dando a la macedonia veo las estrellas. Los hongos y los virus aprovechan las rebajas para hacer de las suyas e infectar. Tengo las defensas bajo mínimos, apesar de las inyecciones que me está poniendo el Flaco para subirlas. Para que os hagáis una idea tengo lo de lengua como el paciente que entra a Urgencias con la lengua llena de ampollas en Planet Terror. Para los que la hayáis visto sabéis a quién me refiero y si no, echadle un vistazo para que entendáis cómo la tengo de mal. Encima de todo, soy tan lista que no me traje a Valdemorillo el enguaje bucal para quitar los hongos y no podremos recogerlo sino hasta hoy por la tarde.

No quisera desaprovechar este espacio para agradecer a Diego su inestimbable ayuda en algo que más bien pocos han hecho por alguien. Asimismo, a Jorch y Milla, mis dos compañeros de piso que nos ofrecieron al Flaco y a mi la habitación que tenían libre sin ningún tipo de compensación enconómica y que a día de hoy nos siguen prestando no sólo su ayuda sino también su amistad. Y por supuesto a Leticia, que me ayudó con un asunto que tenía pendiente desde hacía muchos años. A todos vosotros , gracias

domingo, 23 de mayo de 2010

Jueves, 13 de mayo de 2010.


8.30

¡He conseguido dormir 7 horas seguidas! Y lo mejor de todo es que me siento descansada. Sobre las 12 de la noche tomé un lorazepan y a la una ya estaba metida debajo del edredón de la cama, ni siquiera me enteré de cuándo entró el flaco a la habitación. Aunque está nublado y con niebla es un día estupendo, que bien está uno cuando duerme. El insomnio al final te acaba trastornando y entre que aún no tengo la cabeza muy bien de todo la droga que me han metido, ha significado un progreso importante el haber descansado.

Ayer no fue un día especialmente bueno, tuve unos pequeños altibajos, pero en seguida el flaco me animó. Menos mal que llegó pronto a casa de trabajar porque no quería pasar más tiempo a solas.

Siempre que me entra el desanimo y la tristeza, pienso en Cibeles y Desiré, mis dos grandes ejemplos a seguir. Dos niñas de apenas uno y dos años respectivamente, que nacieron con cáncer y que a día de hoy lo han superado. Cibeles, ya venía desde su gestación con un tumor en el pie, que el ginecólogo no detectó a tiempo. Para cuando nació la metástasis se había extendido hasta su ingle y estuvieron a punto de amputarle una pierna. Afortunadamente, su madre luchó para que con ayuda de la quimioterapia no tuvieran que llegar a esa situación. Hoy ya ha dado sus primeros pasos. Desiré, es una pequeñita de dos años a la que le diagnosticaron un tumor cerebral del cual fue operada y a día hoy se encuentra de maravilla, sólo está tomando un tratamiento por vía oral de mantenimiento. Cada vez anda mejor y está asistiendo a rehabilitación para poder mover mejor las manos y las piernas. Son tan pequeñas y tan valientes. Por ellas me levanto todos los días, las pienso y comparto su lucha a diario. Son mis heroínas.

Os he dicho ya que el Flaco pincha de maravilla, apenas y me entero de cuando entra la aguja. Es una aguja pequeña, de hecho, la inyección es subcutánea, pero aún así el líquido es que duele, pero procura siempre hacerlo muy despacio y ni siquiera lo siento cuando entra. Menos mal que sabe hacerlo porque si no tendría que aprender a ponérmela y la verdad no me entusiasma demasiado la idea.

Tengo la boca llena de yagas y para colmo olvidé el enjuague bucal en casa, si es que tengo la cabeza en otro sitio. Ayer mientras me lavaba los dientes noté sangre en las encías, malditos hongos.

sábado, 15 de mayo de 2010

Miércoles, 12 de mayo de 2010.


Creo que se va haciendo costumbre despertarme a las 6 de la mañana. No he conseguido dormir mucho, pero al menos he descansado algo. Ahora nos encontramos en Valdemorillo de retiro espiritual. Pasaremos aquí lo que queda de la semana y el lunes partiremos rumbo a la playa a disfrutar de los días libres que me han dejado las oncólogas.
Qué bien se está fuera del hospital. Ayer tuvimos que volver para pedir las citas de las pruebas que tengo que hacerme, la biopsia de la médula ósea y el PET.
He despertado de buen ánimo, pero me han salido hongos en la boca y son muy molestos. Tendré que darme con un enjuague bucal especial para los hongos.
Ayer El Flaco me dio mi primer pinchazo de neupogen, lo hace muy bien. No es la primera vez, ya lo había hecho cuando tuve la primera recaída. Afortunadamente, aún no me ha ocasionado dolores.

Martes, 11 de mayo de 2010.


He despertado y había luz. No comprobé la hora, pero calculo que serían las 7 de la mañana. Al fin he vuelto a conseguir dormir un poco. En seguida, me puse a recoger los imperfectos que dejó la cena. Lo más curioso, un plato con dos huevos estrellados y una vela en la yema, son las cosas que tienen los cumpleaños.

Ayer fue un gran día. El Flaco me recogió en el hospital después de que me dieran el alta y nos fuimos a dar un paseo. Hacía un sol estupendo. Todo indicaba que sería un gran día para celebrar mis 27 años de vida. Aún a pocas horas de haber recibido la última parte del tratamiento me encontraba bien y con más fuerzas en las piernas. De vez en cuando me entraba uno que otro tembleque en el cuerpo, pero en seguida terminaba desapareciendo.

A las 21.30 estaban todos citados para celebrar mi cumpleaños. Hicimos las respectivas compras y nos volvimos a casa para dejarlo todo a punto. Al llegar descubrimos sorprendidos que nos habían cortado la luz, así que no quedó más remedio que improvisar, dado que por ese motivo no íbamos a suspender la celebración. Así, que llenamos la casa de velas y creo que hasta le dio un toque más acogedor. Eso sí, a lo largo de la noche no sé cuántas velas volqué en el parqué. Últimamente, con todo la medicación que me están dando estoy más torpe que de costumbre.

La cena transcurrió tranquila, entre risas, chistes y alguna que otra canción que Gonzalo se tocó con la Guitarra del Jorch. Sin luz, tuvimos recurrir a la música en directo. Entre las velas, el camping gas que encendimos y la jam session parecía que estábamos de acampada más que de cumpleaños, pero fue divertido.

Este ha sido el año en que más regalos he recibido. Incluso cuando creía que los había abierto todos vi que aún faltaba otro. Todos se portaron de maravilla, creo que me consienten demasiado. Disfruté mucho de la compañía de mis amigos, tenía tantas ganas de celebrarlo fuera del hospital y, finalmente, se me cumplió todo lo que pedí.

Pero el mejor regalo de todos se hizo esperar y no llegó sino hasta las 2 de la mañana cuando nos fuimos a acostar. No hace falta que entre en detalles, os lo dejo a vuestra imaginación. Sólo puedo decir que lo disfruté tanto como si fuese el primero.

Me han dado dos semanas de libertad condicional hasta el próximo ciclo de quimioterapia. Pero no estarán libres de pruebas dolorosas.

Ayer cuando pasó Miriam, mi oncóloga de planta, para entregarme el informe del alta me dijo que tenía mucho lío para estos días. Primero, porque los Hematólogos, que se encargarán de practicarme el trasplante de médula, quieren repetir la punción de la médula ósea para descartar que el linfoma se haya extendido hasta ella. No os podéis imaginar lo dolorosa que es. Hace un año que me la hicieron y aún recuerdo como si fuera ayer el dolor que pasé cuando me atravesaron el hueso de la cadera con una especie de punzón de casi 10cm. Recuerdo perfectamente como le clavé las uñas a Inés, una anestesista residente del hospital que me acompañaba en esos momentos. Intentaban sacarme conversación para que dejara de concentrarme en lo que me estaban haciendo, pero era imposible. Era como un dolor pre menstrual pero elevado a la décima potencia. Pues esa es la puñetera prueba que me tienen que repetir. Aunque a estas alturas, con la de perrerías que me han hecho, me da un poco igual. Para cuando se acerque el día me prepararé mentalmente para no ponerme tan nerviosa y sufrir lo menos posible. Vale que te pongan anestesia, pero el hueso no se duerme con lo cual lo sientes todo, he allí el por qué de que duela tanto.

Además, tengo programado un PET para comprobar si el tratamiento está funcionando. Eso sería a finales de este mes. El 31 de mayo pasaría con Blanca Cantos, la otra oncóloga que lleva mi caso, para analizar los resultados de las pruebas y programar el tercer ciclo de quimioterapia.

Hoy por la tarde El Flaco me dará el primer pinchazo de Neupogen, la inyección que sirve para subir las defensas. Esperemos que esta vez al repartirse en varias dosis no me cause tanto dolor, porque ya he tenido bastante este último mes.

Qué bien se siente estar de nuevo en casa. Hace un día estupendo, aunque un poco nublado, el sol entra por la ventana y calienta mis piernas a la vez que escribo estas líneas. Estoy tan agustito. No hay como levantarse de la cama habiendo echado un buen, había dicho que os lo dejaría a vuestra imaginación, sí, creo que será mejor que así sea.

Esa es otra de las cosas que se llevan mal en un hospital. No poder estar en la intimidad con tu pareja. Aunque siempre se puede hacer algún que otro apaño. Lo digo porque en ese somos expertos El Flaco y yo. Una de las tantas veces que me ingresaron aprovechamos que aún no estaba enchufada a nada para hacer de las nuestras. Dado que las enfermeras y auxiliares entraban constantemente en la habitación, la única manera de conseguir un minuto a solas era en el baño. Así que ni cortos ni perezosos nos pusimos en marcha. Pero el suelo del baño era de lo más incómodo y tuvimos que interrumpir el gran momento para improvisar algo que nos permitiera continuar con el asunto en cuestión. Entonces, salí desnuda del baño a coger el colchón del sofá cama para colocarlo en el suelo y que así no nos hiciéramos daño. Todo iba bien hasta que de repente, una enfermera entró a la habitación para entregarme unas pastillas. Me quedé paralizada en la puerta del baño. Sólo se me ocurrió decir que iba a darme una ducha. El Flaco del susto se puso de pie frente a la pared como si fuese a ser fusilado y después nos entró la risa nerviosa. Afortunadamente, la enfermera no me pilló con el colchón en la mano, pero estoy segura que lo vio porque la puerta del baño estaba entreabierta cuando ella entró. Una vez superado el trauma de la enfermera inoportuna nos pusimos manos a la obra. He aquí una prueba más de que los enfermos de cáncer no perdemos el apetito sexual, al menos no en mi caso. Más adelante, le pillamos el gustillo y lo repetimos una segunda vez. Pero en esta ocasión lo teníamos todo calculado. Tanto que 5 minutos después entró una enfermera a ponerme el tratamiento. Lo clavamos.

A lo largo de la mañana, tendremos que pasarnos al hospital para dejar zanjado todo el tema de las consultas y demás pruebas que me tienen que hacer este mes. Si es que por una u otra cosa siempre terminamos en el hospital.

Últimamente, no he visto raro con el ojo izquierdo, sólo me han salido hongos en la boca, siento la lengua un poco hinchada y creo que tengo una yaga por la encía. Tendré que darme con un enjuague bucal especial para pacientes oncológicos. Son esas cosas que van apareciendo días después del tratamiento. Mientras sean sólo hongos y no los dolores de las articulaciones todo está bien.

Lunes, 10 de mayo de 2010.


00.00

¡Feliz 27 cumpleaños a mí!

6.18

No falla. Ya ha pasado la enfermera que ha venido tomarme tres muestras de sangre. Todo esto del tan preciado líquido rojo me recuerda al “boom” que hay ahora con las películas de vampiros. La mayoría quiere subirse al carro y sacar tajada de donde sea para aprovechar el tirón que están teniendo entre los adolescentes pubertos. Desde luego, mi sangre en estos momentos mataría a cualquier mortal, licántropo, hombre lobo o vampiro que osara siquiera beberla, con tanta droga se retorcerían en el suelo de la intoxicación.

He conseguido dormir 5 horas, un gran logro si tenemos en cuenta que las últimas semanas sólo duraba 2 o 3 horas con los ojos cerrados. Pero estoy feliz, hoy es mi cumpleaños y me encuentro aún mejor que ayer. El Flaco se hace el remolón en el sofá cama de la habitación. Está roto, tiene un sueño muy ligero y le cuesta mucho pegar ojo. Hoy abre la tienda así que tendrá que estar a las 7 de la mañana en la puerta de su de trabajo para poner todo a punto, que hoy le toca visita de jefazos.

He de confesar que no es lo más celebrar tu cumpleaños recibiendo quimioterapia en un hospital, pero si con ello te dan el alta ese mismo día, entonces la cosa cobra otro color.

Si mis cálculos no me fallan y ayer me dieron el tratamiento en tan sólo una hora y 15 minutos, aproximadamente, estaríamos hablando de salir sobre las 15.00 o 16.00 horas del hospital. Buena hora para aprovechar el resto de lo que queda del día y celebrar mi cumpleaños a lo grande. Con eso me refiero a estar con las personas a las que realmente quiero ver y compartir este momento. Al fin y al cabo de eso se trata un cumpleaños. Espero que esta vez mis amigas se hayan aprendido “Las mañanitas”, porque llevan prometiéndolo desde hace 7 años.

Un día más de vida, ¡qué bien sabe! ¡qué bien sienta!

Hoy me he sentido como una niña pequeña que se levanta a primera hora de la mañana para jugar con sus juguetes nuevos. Ha ocurrido justamente así, en cuanto me han hecho la analítica he encendido el “Chitol portátil”, un netbook miniatura que me ha regalado El Flaco, para que entre otras muchas cosas pueda escribir estas líneas.

Cómo llena esa sensación de encontrarse bien, de que tu cuerpo comience al fin a recuperarse de todo el dolor y la droga que le han dado. Ahora lo siento más fuerte que cuando entré. Tendríamos que escucharlo más.

Últimamente, dado que he estado siendo sometida a tratamientos muy tóxicos, mi cuerpo me pide cosas sanas, verduras, frutas, legumbres, incluso a veces las cosas se me antojan crudas, pues así es como más saben. El cuerpo es sabio, de eso no me cabe duda.

Ya he levantado el chiringuito para volver de nuevo al hogar. Esta vez se ha hecho más corto que otras veces. Los días se me han pasado volando, debe ser porque he estado siempre en buena compañía.

Ayer estuvo mi buen amigo Peibols de visita. Estuvimos hablando de la vida en general y como no iba a ser menos tratándose de él, de cine, ya que a todos nos apasiona. Me alegré mucho de verle, a veces el ritmo de vida que llevamos no nos permite quedar tanto como nos gustaría. A veces me planteo el hecho de que los encuentros entre amigos suelen transcurrir en su mayoría a través del ciberespacio. Es algo un tanto preocupante, pero prefiero no hablar de eso en estos momentos. La mañana está siendo muy buena y mejor que siga así. Ahora a esperar a la ronda matutina de las oncólogas. Esperemos que traigan buenas noticias y me pueda marchar a casa. Confío en que las plaquetas habrán remontado un pelín más o que al menos se hayan mantenido como estaban, porque después del tratamiento sufren un gran pico.

El recuento de esta semana ha sido bueno. No he tenido náuseas, ni diarrea, ni estreñimiento, a lo mejor uno que otro mareo y rayadura mental sin importancia. Pero, en líneas generales, puedo decir que casi he superado un segundo ciclo más de quimioterapia. Digo casi, porque aún queda que suban de farmacia la última bolsa del tratamiento. Y me permito volver a insistir en algo que ya venía anunciando anteriormente, soy de las pocas afortunadas en esta planta a las que la quimioterapia la pasa como si nada y que siga así siempre.

Con Ray Charles de fondo, si tuviera que elegir una canción para este día sería, sin duda, la versión de Muse de la canción Feeling good. Me ayuda a empezar el día con buena vibra y con toda la actitud.

Estas son las primeras horas de las que estoy segura será un año grandioso, lleno de alegrías, de encuentros familiares, de proyectos nuevos, de mucho amor, y de un trasplante de médula, claro está. Siento como si algo dentro de mí me dijera que de ahora en adelante todo irá de maravilla.

Estaba tan preocupada de cómo me iba a ir con este ciclo porque estaba muy débil, pero me ha sorprendido gratamente cómo me ha ido todo. Todas vuestras oraciones y buenos deseos han surtido efecto y por eso os doy las gracias de corazón desde mi humilde cama del hospital.

Pobre mi hermanita, aunque en realidad la llamo, Yus. Está un poco asustada con lo de la donación de la médula ósea. Es normal, no suele ser algo muy agradable. Afortunadamente, ha estado informándose y ha descubierto que para extraerte la médula ósea le pondrán podrán anestesia general así que no se va a enterar de nada. A mí, en cambio, me pusieron anestesia local y créanme que me dolió hasta lo más profundo de mí ser. En cuanto esté limpia de células cancerígenas mis padres acudirán a Madrid a hacerse las pruebas de compatibilidad viajando desde Cancún, que se dice fácil y Yus (mi hermana mayor) lo hará desde Abu Dabi.

Ahora a esperar qué nos aguardan los resultados de las analíticas. Se pasarán sobre las 10.30 de la mañana, así que aún quedan unas cuantas horitas, a penas son las 7.28 horas.

10.14

Ya se han pasado Miriam y las noticias no podían ser mejores. La analítica está perfecta, las plaquetas han aumentado hasta 86 mil, de modo que de seguir así estos días, el bajón que puedan experimentar será menos considerable. Hemos hablado acerca de la úlcera que tengo en el cuello del útero y ha preferido dejarlo para más adelante dado que puede haber riesgos de hemorragia en caso de que se tenga que hacer alguna intervención. Me ha dicho también que me darán Neupogen, la inyección para subir las defensas, durante una semana. Mejor, así en caso de haber dolor será menos intenso.

Además está programada ya la primera prueba para ver si está funcionado el tratamiento. El 25 de mayo me realizarán un PET, prueba a través de la cual se aplica un contraste que entre muchas cosas tiene glucosa (tiene un sabor anís muy desagradable) y que las células cancerígenas absorben. El resultado es que las células cancerígenas brillan en la radiografía. A día de hoy es una de las pruebas más fiables para detectar la enfermedad.

Han programado el tercer ciclo para después de la prueba. Así que me ingresarían la semana a principios de junio. También retomamos el tema de la reacción a la Neulasta. Me dijo que se habían dado dos casos llamativos casi al mismo tiempo. Uno el mío y el otro, el de un chicho que también tiene un Linfoma y que recibe el mismo tratamiento de quimioterapia que yo. Preguntaron en farmacia si a lo mejor había sido un lote en concreto que nos habían dado, pero no. Les llama la atención que hayamos sufrido los efectos secundarios casi al mismo tiempo y después de haberlo llevado por tanto tiempo. Siguen sin encontrar una explicación.

De la cabeza estoy bien afortunadamente, han visto las placas y de momentos sigo cuerda.

11.00

Ya han entrado a ponerme la última bolsita del segundo ciclo. No queda nada para el alta.

Mi querida amiga Loli me ha traído un regalito y una tarjeta por mi cumpleaños, es tan buena además de una excelente cocinera, hace unos postres que se te va la olla.

12.20

Fin del segundo ciclo de quimioterapia. Ahora a por el tercero.

¡Me marcho a casa! ¡Me han dado el alta!